Tradición Tres  
 

El único requisito para ser miembro de AA es querer dejar de beber.

Tercera Tradición

Me llamo Juanjo, soy alcohólico y hoy no he bebido. Voy a compartir con vosotros mi opinión sobre la Tercera Tradición.

Esta tradición tiene, en mi opinión, la finalidad de no privar a nadie de la posibilidad de dejar de beber, pues Alcohólicos Anónimos debe estar abierto a todos aquellos que lo necesiten y lo quieran. Es la nuestra una comunidad inclusiva, no exclusiva, que debe incluir el mayor número de personas que creen necesitar ayuda.

Una pormenorizada relación de requisitos crearía tensiones en los grupos, pues yo soy el primero que querría elaborar la lista y también presidir el tribunal de admisión y la comisión de expulsión, pues lo que más le gusta a mi enfermedad es hacerme creer que tengo poder de decisión sobre la vida y la muerte, sobre el bien y el mal. Ya jugué a eso y casi me mata. Creo que es más sencillo estar abierto a todo el mundo y dejar la decisión de pertenecer o no pertenecer a la persona que se acerca a pedir ayuda. “Tú decides si eres alcohólico o no, tú decides si quieres quedarte o marcharte”, le decimos al recién llegado, pero en realidad lo que decimos es: “Tú decides si quieres vivir o morir”. Los alcohólicos no necesitamos que nadie nos imponga reglas demasiado estrictas pues, o hacemos lo debido, o nuestro amigo el líquido elemento se encarga de recordarnos cuál es el camino.

Imponer requisitos a los recién llegados es una manifestación de miedo. Miedo a que venga alguien y perturbe o destruya el refugio que tanto hemos buscado y que al final hemos encontrado. Pero un grupo de Alcohólicos Anónimos no es ningún refugio, sino el lugar donde yo aprendo a vivir la verdadera vida, la que se encuentra en el exterior. Además, un grupo de Alcohólicos Anónimos tiene como propósito primordial llevar el mensaje. Se juega con ello su supervivencia como grupo. Ninguna fuerza humana puede disgregar a un grupo que se encuentre dentro de las tradiciones. Para eso fueron redactadas.

Como todo en Alcohólicos Anónimos, también esta tradición es fruto de años de sufrimiento y de experiencia. En mi mano está aprovecharla o creerme más listo que nadie y volver a transitar el camino en el que otros fracasaron. “Escarmienta en cabeza ajena si quieres, y si no, insiste en el error y luego nos lo cuentas”. Ése es el mensaje que escucho en el programa. Yo agradezco que otros hayan hecho los experimentos y que a mí me lo den resuelto.

Finalmente, yo le estoy especialmente agradecido a esta tradición pues no sólo soy adicto al alcohol sino a todas las substancias capaces de alterar mi espíritu. Yo, como tantos otros politoxicómanos, hubiéramos muerto simplemente con que hubiera un requisito (que parecería bastante lógico) que dijera: Alcohólicos Anónimos es sólo para alcohólicos.

Juanjo.
Madrid, España

 

 
 
Reimpreso de La Viña (noviembre/diciembre 2003) con permiso de The A.A. Grapevine, Inc.
 
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